Orígenes de la novela, Tomo I
Orígenes de la novela, Tomo I, publicado en 1905, es el primer volumen de la monumental introducción crítica que Marcelino Menéndez y Pelayo dedicó a la prosa de ficción española. En él, el autor traza un recorrido histórico que arranca en la novela de la antigüedad clásica grecolatina y en el apólogo y el cuento oriental, sigue su transmisión a la Península a través de árabes y judíos, y desemboca en la Edad Media con Raimundo Lulio, don Juan Manuel y el Arcipreste de Talavera. Estudia luego los libros de caballerías, desde el Caballero Cifar y el Amadís de Gaula hasta su decadencia, así como la novela sentimental, histórica, bizantina y pastoril.
La obra reúne erudición exhaustiva y juicio crítico para fijar los orígenes y la evolución de un género esencial. Importa porque sienta las bases del estudio moderno de la narrativa española, ofreciendo un mapa imprescindible de las corrientes que prepararon el camino del Quijote y de toda la novelística posterior.
How it begins
En la versión de texto sin formatear las palabras en itálicas están indicadas con _guiones bajos_; mientras que las palabras en Versalitas se han escrito en mayúsculas. Además, una letra precedida por el signo “^” indica que esa letra es un superíndice. Por ejemplo ^e representa la letra “e” en tamaño más pequeño que la escritura del resto del texto y se encuentra ligeramente por encima de la línea de escritura. En la obra original aparecen letras o conjunto de letras con un signo diacrítico que muestra una línea horizontal (macrón) en la parte superior de esas letras. Algunos de esos signos no pueden representarse en la versión sin formatear y en consecuencia están representados con la marca [=texto]; es decir que ese signo representa la palabra “texto” con una línea horizontal superior sobre dicha palabra. El criterio utilizado para llevar a cabo esta transcripción ha sido el de respetar las reglas de la Real Academia Española, vigentes cuando la presente edición de esta obra fue publicada. En referencia a lo mencionado precedentemente, cabe destacar que palabras como “vio”, “fue”, “dio”, por ejemplo, en esa época llevaban acento ortográfico. Eso ha sido respetado. El lector interesado puede consultar el Mapa de Diccionarios Académicos de la Real Academia Española. Lo mencionado en el párrafo precedente fue el criterio utilizado para el texto escrito por el autor de la obra.
Text from Project Gutenberg, public domain.